Guerra Civil Española
SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA:
_Emisiones del Bando Republicano (1936-1939)_
1 Peseta; 1937.
Bronce de aluminio.
23,00 mm; 4,91 g.
Factoría C, en Castellón de la Plana.
A/: REPVBLICA ESPAÑOLA. Efigie de muchacha joven, con cabellos largos y sueltos, a izquierda.
R/: Hoja de parra con racimo de vid e indicación del valor facial: 1 PESETA. En exergo: 1937.
KM #755; Calicó #2; [VF-]
"La Rubia del '37"
Estas monedas gozaron (y aún hoy en día gozan) de distintos motes, siendo los más conocidos: «peseta de Negrín» (en alusión al que por entonces era presidente del gobierno de la República); «peseta de las uvas» (o «peseta del vino»; en cuanto a su reverso), o «rubia», el más famoso de todos sus sobrenombres, en virtud al aspecto de su anverso, ya que la imagen, acuñada sobre el tono amarillento del metal se puede asimilar a la de una mujer rubia. Este apodo, prevaleció en el lenguaje popular para referirse, posteriormente, a otras pesetas doradas. El ingenio popular, siempre tan acertado, también bautizó a esta moneda como «la maldición del hombre», ya que en sí mismas, estas piezas representaban las perdiciones de los hombres: el dinero, el vino y una bella mujer rubia.
$15.000,00
Guerra Civil Española
SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA:
_Emisiones del Bando Republicano (1936-1939)_
1 Peseta; 1937.
Bronce de aluminio.
23,00 mm; 4,91 g.
Factoría C, en Castellón de la Plana.
A/: REPVBLICA ESPAÑOLA. Efigie de muchacha joven, con cabellos largos y sueltos, a izquierda.
R/: Hoja de parra con racimo de vid e indicación del valor facial: 1 PESETA. En exergo: 1937.
KM #755; Calicó #2; [VF-]
"La Rubia del '37"
Estas monedas gozaron (y aún hoy en día gozan) de distintos motes, siendo los más conocidos: «peseta de Negrín» (en alusión al que por entonces era presidente del gobierno de la República); «peseta de las uvas» (o «peseta del vino»; en cuanto a su reverso), o «rubia», el más famoso de todos sus sobrenombres, en virtud al aspecto de su anverso, ya que la imagen, acuñada sobre el tono amarillento del metal se puede asimilar a la de una mujer rubia. Este apodo, prevaleció en el lenguaje popular para referirse, posteriormente, a otras pesetas doradas. El ingenio popular, siempre tan acertado, también bautizó a esta moneda como «la maldición del hombre», ya que en sí mismas, estas piezas representaban las perdiciones de los hombres: el dinero, el vino y una bella mujer rubia.
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