Estados Islámicos de la India
SULTANATO DE GUJARAT (1407-1573):
Alau'd-din Ahmad II
AH 840-862 (1436-1458)
1 Gani de bronce.
23,00 mm; 14,05 g.
A/: Leyenda en persa: "El que se fortalece por el amparo de Dios, el Munífico; homónimo del Amigo del Misericordioso; Abu'l Muzaffar".
R/: "Ala al-Dunya wa'l-Din Ahmad Shah, hijo del sultán Ahmad Shah".
GG BH #84; [XF]
Fundado en 1347 tras romper con el Sultanato de Delhi, el Sultanato de Bahamaní se convirtió en la primera gran potencia musulmana independiente del Decán y en un actor decisivo de la política del sur de la India. Desde su capital, primero en Gulbarga y luego en Bidar, impulsó una vigorosa expansión territorial, consolidó una administración sofisticada y promovió el florecimiento de la arquitectura, la literatura y las artes de tradición persa e indoislámica. Sus prolongadas rivalidades con el Imperio de Vijayanagara marcaron siglos de disputas por el dominio regional y estimularon el desarrollo militar de ambos estados. Aunque las luchas internas acabaron fragmentándolo a comienzos del siglo XVI, su legado perduró en los sultanatos del Decán, que heredaron su poder, su cultura y sus aspiraciones políticas.
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Estados Islámicos de la India
SULTANATO DE GUJARAT (1407-1573):
Alau'd-din Ahmad II
AH 840-862 (1436-1458)
1 Gani de bronce.
23,00 mm; 14,05 g.
A/: Leyenda en persa: "El que se fortalece por el amparo de Dios, el Munífico; homónimo del Amigo del Misericordioso; Abu'l Muzaffar".
R/: "Ala al-Dunya wa'l-Din Ahmad Shah, hijo del sultán Ahmad Shah".
GG BH #84; [XF]
Fundado en 1347 tras romper con el Sultanato de Delhi, el Sultanato de Bahamaní se convirtió en la primera gran potencia musulmana independiente del Decán y en un actor decisivo de la política del sur de la India. Desde su capital, primero en Gulbarga y luego en Bidar, impulsó una vigorosa expansión territorial, consolidó una administración sofisticada y promovió el florecimiento de la arquitectura, la literatura y las artes de tradición persa e indoislámica. Sus prolongadas rivalidades con el Imperio de Vijayanagara marcaron siglos de disputas por el dominio regional y estimularon el desarrollo militar de ambos estados. Aunque las luchas internas acabaron fragmentándolo a comienzos del siglo XVI, su legado perduró en los sultanatos del Decán, que heredaron su poder, su cultura y sus aspiraciones políticas.
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