China:
IMPERIO DEL GRAN XIN (9-23 d. C.)
Wang Mang el Usurpador
(Cómo emperador; 9-23 d. C.)
Unidad (cash) de bronce.
22,00 mm; 3,33 g.
Primera reforma (Ca. 14-23 d. C.)
泉貨 Huo Quan
[Huo Chʻüan]
("Fuente de Riqueza").
R/: Liso.
Var. 貨 Quan c/protuberancia.
Hartill 39.32 [R15]; Cresswell #19; Jen #86; Schjöt #149; [XF]
Wang Mang fue acumulando poder durante los últimos años del Gran Han gracias a su prestigio cortesano, su pertenencia al influyente clan Wang y su creciente control sobre la administración imperial. Aprovechando la debilidad de varios emperadores jóvenes y su papel como principal consejero y tutor dentro de la corte, logró concentrar en sus manos una autoridad cada vez mayor, hasta convertirse en el verdadero gobernante del imperio. Tras consolidar su autoridad política y ritual, en 9 d. C. depuso formalmente a la dinastía gobernante y se proclamó emperador, fundando el Gran Xin (大新) bajo la pretensión de restaurar el orden ideal de la antigüedad. Su gobierno pronto quedó atrapado entre la resistencia de las élites, el desorden económico y grandes rebeliones campesinas, especialmente la de las Cejas Rojas (Chimei), que aceleraron el colapso del Gran Xin. En 23 d. C., mientras los rebeldes tomaban Chang’an, Wang Mang permaneció en el palacio aferrado a los rituales imperiales y a la legitimidad de su mandato. Finalmente fue asesinado en medio del asalto, y, según las crónicas, su cuerpo fue desmembrado y su cabeza exhibida como símbolo del fin de su régimen. Su caída abrió el camino para la restauración de la dinastía Han.
Wang Mang impulsó una serie de experimentos reformistas ambiciosos y profundamente intervencionistas, inspirados en modelos idealizados de la antigüedad clásica china. Entre ellos destacó una compleja reforma monetaria, con la introducción de nuevas denominaciones y tipos como el célebre 貨泉 (Huo Chʻüan, “Fuente de Riqueza”), junto con monedas-cuchillo y monedas-espada que generaron gran confusión económica. También intentó nacionalizar la tierra mediante el sistema de los “campos del rey”, limitar la esclavitud privada y reforzar el control estatal sobre recursos estratégicos y precios. Aunque concebidas como medidas de renovación moral y equilibrio social, muchas de estas reformas resultaron impracticables y contribuyeron al descontento general que aceleró la caída la dinastía Xin.
$30.000,00
China:
IMPERIO DEL GRAN XIN (9-23 d. C.)
Wang Mang el Usurpador
(Cómo emperador; 9-23 d. C.)
Unidad (cash) de bronce.
22,00 mm; 3,33 g.
Primera reforma (Ca. 14-23 d. C.)
泉貨 Huo Quan
[Huo Chʻüan]
("Fuente de Riqueza").
R/: Liso.
Var. 貨 Quan c/protuberancia.
Hartill 39.32 [R15]; Cresswell #19; Jen #86; Schjöt #149; [XF]
Wang Mang fue acumulando poder durante los últimos años del Gran Han gracias a su prestigio cortesano, su pertenencia al influyente clan Wang y su creciente control sobre la administración imperial. Aprovechando la debilidad de varios emperadores jóvenes y su papel como principal consejero y tutor dentro de la corte, logró concentrar en sus manos una autoridad cada vez mayor, hasta convertirse en el verdadero gobernante del imperio. Tras consolidar su autoridad política y ritual, en 9 d. C. depuso formalmente a la dinastía gobernante y se proclamó emperador, fundando el Gran Xin (大新) bajo la pretensión de restaurar el orden ideal de la antigüedad. Su gobierno pronto quedó atrapado entre la resistencia de las élites, el desorden económico y grandes rebeliones campesinas, especialmente la de las Cejas Rojas (Chimei), que aceleraron el colapso del Gran Xin. En 23 d. C., mientras los rebeldes tomaban Chang’an, Wang Mang permaneció en el palacio aferrado a los rituales imperiales y a la legitimidad de su mandato. Finalmente fue asesinado en medio del asalto, y, según las crónicas, su cuerpo fue desmembrado y su cabeza exhibida como símbolo del fin de su régimen. Su caída abrió el camino para la restauración de la dinastía Han.
Wang Mang impulsó una serie de experimentos reformistas ambiciosos y profundamente intervencionistas, inspirados en modelos idealizados de la antigüedad clásica china. Entre ellos destacó una compleja reforma monetaria, con la introducción de nuevas denominaciones y tipos como el célebre 貨泉 (Huo Chʻüan, “Fuente de Riqueza”), junto con monedas-cuchillo y monedas-espada que generaron gran confusión económica. También intentó nacionalizar la tierra mediante el sistema de los “campos del rey”, limitar la esclavitud privada y reforzar el control estatal sobre recursos estratégicos y precios. Aunque concebidas como medidas de renovación moral y equilibrio social, muchas de estas reformas resultaron impracticables y contribuyeron al descontento general que aceleró la caída la dinastía Xin.